La calidad y la confianza constituyen dos elementos esenciales para el funcionamiento del arbitraje institucional. Junto con la independencia de los árbitros y las garantías del procedimiento, los mecanismos internos de revisión y buenas prácticas contribuyen a reforzar la seguridad jurídica del sistema.
Marta Gil de Biedma, socia directora de López-Ibor DPM, ha sido nombrada vocal de la Comisión de Escrutinio y Buenas Prácticas de la Corte Española de Arbitraje.
¿Cuál es la función de la Comisión?
La Comisión está integrada por profesionales de reconocido prestigio procedentes del ámbito jurídico e institucional.
Entre sus funciones se encuentra la revisión de proyectos de laudo en procedimientos de especial relevancia y el impulso de las mejores prácticas en los arbitrajes administrados por la Corte.
El objetivo no consiste en sustituir el criterio de los árbitros, sino en contribuir a garantizar la calidad técnica y formal de los procedimientos y favorecer la aplicación de estándares consistentes.
El escrutinio de los laudos
El control previo de determinados proyectos de laudo constituye un instrumento utilizado por instituciones arbitrales para reforzar la calidad de sus decisiones.
Este mecanismo permite detectar cuestiones formales o técnicas antes de que el laudo sea definitivo, preservando al mismo tiempo la independencia del tribunal arbitral sobre el fondo de la controversia.
Confianza y seguridad jurídica
El desarrollo del arbitraje institucional depende en gran medida de la confianza de empresas, profesionales y demás operadores que optan por este mecanismo para resolver sus controversias.
La existencia de órganos especializados en escrutinio y buenas prácticas contribuye a consolidar estándares de calidad y a reforzar la seguridad jurídica de los procedimientos.
La incorporación de Marta Gil de Biedma a la Comisión reconoce su trayectoria en Derecho privado y resolución de conflictos y permitirá aportar su experiencia al fortalecimiento del arbitraje institucional en España.